Maternidad Diferida

Preservar la fertilidad en el mejor momento

Las circunstancias sociales y laborales modernas hacen que las mujeres decidan postergar la búsqueda de un hijo. Luego de los 35 años comienza una rápida disminución de la capacidad fértil que se hace más notoria después de los 40. Para este grupo de mujeres el congelamiento de óvulos ofrece una forma de conservar la posibilidad real de convertirse en madres en el momento en el que les sea posible llevar adelante un embarazo y cuidar de su hijo. El proceso consta de una estimulación ovárica controlada con gonadotrofinas y una aspiración de los ovocitos por vía vaginal bajo anestesia (sedación). Los ovocitos congelados pueden permanecer almacenados durante muchos años. Cuando la paciente decide buscar el embarazo, los ovocitos son descongelados y fertilizados con los espermatozoides de su pareja o de un donante.

La tasa de nacido vivo depende de la edad de los óvulos utilizados, no de la edad de la madre. Las mujeres mayores de 40 años pueden tener la misma posibilidad de embarazo exitoso que las mujeres de 25, si utilizan óvulos aportados por mujeres jóvenes, o sus propios óvulos jóvenes que hayan sido criopreservados. 

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